Concurso Internacional de Ideas Ecoparque Interactivo
Premio: Mención Honorífica
Dos planos temporales, dos planos arquitectónicos. Uno en altura se encastra sobre el antiguo plano del Jardín Zoológico. Juntos dan vida al EPI, gran artefacto de conexión urbana, ecológica e histórica; dispositivo lúdico, educativo y ecológico a la vez.

Por arriba, el Sendero Aéreo invita a un recorrido del parque desde otra perspectiva. Esta capa arquitectónica superior, que convoca a caminar entre las copas de los árboles, permite a la vez una captura de la historia y el paisaje porteño al tiempo que las bajadas en sus estaciones proponen atracciones y actividades de alto contenido experiencial. Orientado al disfrute y la educación en materia ambiental, el EPI propone una intervención innovadora sobre el espacio, que refuncionaliza los ámbitos dramáticos que oficiaron de jaulas.
En el nivel cero, en los puntos de acceso, los edificios se re-animan para dar vida al Museo de Sitio, la Arena 360, el Mirador y otras tantas intervenciones arquitectónico-artísticas.

Sin embargo, en este proyecto, no todo es refuncionalización. Algunos edificios permanecerán como testimonio de lo que hemos hecho con los animales durante los siglos XIX y XX. Por eso, algunas de las viejas jaulas quedarán libradas a la corrosión natural del tiempo. Tic tac: corre el reloj. Este es el tiempo histórico para dar testimonio. Estos edificios, intocables, son sagrados. Fijados a su tiempo original, son la memoria del barbarismo de los siglos que nos preceden, huella de un pasado bestial.

El Sendero Aéreo no sólo acopla los planos superior e inferior y los tiempos históricos, también integra el EPI al contexto al conectarlo con el Jardín Botánico y el Parque 3 de Febrero. En este planteo, el EPI se convierte en una nueva puerta de entrada para el sistema de parques.

El Camino del Alto, finalmente, libera tierra para el incremento de la superficie absorbente. Esto es posible gracias a la sustracción de las adiciones que alteraron el trazado original, como asfaltos y otros solados no absorbentes.
El modelo además propone una visión de divulgación 360 del trabajo de rescate animal, investigación en materia ecológica, recuperación de la biodiversidad y cuidado del ambiente.
Esta intervención del contexto busca inspirar en sus visitantes la sensibilidad ecológica y la admiración por la vida silvestre, recuperar la historia del viejo Zoológico y del naturalismo argentino, motivar una ética más integral que contemple no sólo a nuestra especie sino a la vida en todas sus formas.
En resumen, el proyecto presentado tiene tres líneas de fuerza que se organizan en torno al Sendero Aéreo: A) dialogar con el paisaje urbano, integrando el sistema de parques; B) ofrecer una perspectiva histórica innovadora sobre los paradigmas de nuestra relación con los animales; y C) favorecer la emergencia de un nuevo equilibrio ecológico entre la ciudad y la naturaleza.

Equipo de Proyecto: Bulla, Monoblock, Arq. Martin Capeluto
Colaboradores: Nicole Zutelman, Mora María Linares, Agustina Pera, Andrea Laura Ramirez, Elie Richelle, Nicolás Pousa, Alexandra Hahn, Gabriel Jakober.
Video y Diseño gráfico: Alejandro Biscione.
Modelo de gestión: Shila Vilker .
Info

Ecoparque Interactivo

Concurso Internacional de Ideas Ecoparque Interactivo
Premio: Mención Honorífica
Dos planos temporales, dos planos arquitectónicos. Uno en altura se encastra sobre el antiguo plano del Jardín Zoológico. Juntos dan vida al EPI, gran artefacto de conexión urbana, ecológica e histórica; dispositivo lúdico, educativo y ecológico a la vez.

Por arriba, el Sendero Aéreo invita a un recorrido del parque desde otra perspectiva. Esta capa arquitectónica superior, que convoca a caminar entre las copas de los árboles, permite a la vez una captura de la historia y el paisaje porteño al tiempo que las bajadas en sus estaciones proponen atracciones y actividades de alto contenido experiencial. Orientado al disfrute y la educación en materia ambiental, el EPI propone una intervención innovadora sobre el espacio, que refuncionaliza los ámbitos dramáticos que oficiaron de jaulas.
En el nivel cero, en los puntos de acceso, los edificios se re-animan para dar vida al Museo de Sitio, la Arena 360, el Mirador y otras tantas intervenciones arquitectónico-artísticas.

Sin embargo, en este proyecto, no todo es refuncionalización. Algunos edificios permanecerán como testimonio de lo que hemos hecho con los animales durante los siglos XIX y XX. Por eso, algunas de las viejas jaulas quedarán libradas a la corrosión natural del tiempo. Tic tac: corre el reloj. Este es el tiempo histórico para dar testimonio. Estos edificios, intocables, son sagrados. Fijados a su tiempo original, son la memoria del barbarismo de los siglos que nos preceden, huella de un pasado bestial.

El Sendero Aéreo no sólo acopla los planos superior e inferior y los tiempos históricos, también integra el EPI al contexto al conectarlo con el Jardín Botánico y el Parque 3 de Febrero. En este planteo, el EPI se convierte en una nueva puerta de entrada para el sistema de parques.

El Camino del Alto, finalmente, libera tierra para el incremento de la superficie absorbente. Esto es posible gracias a la sustracción de las adiciones que alteraron el trazado original, como asfaltos y otros solados no absorbentes.
El modelo además propone una visión de divulgación 360 del trabajo de rescate animal, investigación en materia ecológica, recuperación de la biodiversidad y cuidado del ambiente.
Esta intervención del contexto busca inspirar en sus visitantes la sensibilidad ecológica y la admiración por la vida silvestre, recuperar la historia del viejo Zoológico y del naturalismo argentino, motivar una ética más integral que contemple no sólo a nuestra especie sino a la vida en todas sus formas.
En resumen, el proyecto presentado tiene tres líneas de fuerza que se organizan en torno al Sendero Aéreo: A) dialogar con el paisaje urbano, integrando el sistema de parques; B) ofrecer una perspectiva histórica innovadora sobre los paradigmas de nuestra relación con los animales; y C) favorecer la emergencia de un nuevo equilibrio ecológico entre la ciudad y la naturaleza.

Equipo de Proyecto: Bulla, Monoblock, Arq. Martin Capeluto
Colaboradores: Nicole Zutelman, Mora María Linares, Agustina Pera, Andrea Laura Ramirez, Elie Richelle, Nicolás Pousa, Alexandra Hahn, Gabriel Jakober.
Video y Diseño gráfico: Alejandro Biscione.
Modelo de gestión: Shila Vilker .
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