Plaza Houssay


La plaza Houssay al día de hoy no cuenta con una identidad definida que le dé un carácter particular dentro de las centralidades con que cuenta la ciudad. Es una plaza donde la apropiación vecinal es casi nula contando con un bajísimo uso recreativo de la población local.


Pensamos que la posibilidad de apropiación de un ámbito público está dada, entre otras cosas, por la calidad de su oferta de espacios con programa específico y de espacios indefinidos. En este sentido, la decisión es mantener en su posición dentro del predio a todos los programas con buen funcionamiento: canchas para la práctica de deportes, juegos para chicos, capilla San Lucas, espacio para feriantes, campus BA, paradas de colectivos y estación de subte. Un cambio significativo es la inversión de la lógica entre la  plaza seca y los canteros. La propuesta es disponer un gran colchón vegetal en el que se inscriben cuadriláteros de piso seco interconectados.  A este sistema se le agregan 3 elementos que definen el nuevo rumbo de la plaza y que se ubican en el espacio ganado a los subsuelos de estacionamiento:  el paquete gastronómico, el paquete cultural, y el Ágora. Esta operación de escala metropolitana pretende generar nueva centralidad o, en todo caso, recalificar una centralidad preexistente que hoy no cuenta con una clara definición identitaria.


La operación de paisaje se define a partir de tres aproximaciones con la naturaleza y el territorio.

La primera, parte de una relectura de la topografía y paisaje originario donde se inserta la actual plaza. Esta topografíade barranca interna en declive hacia un valle, constituye el primer registro sobre la fisiografía: nos encontramos con un polígono en desnivel con cuatro lados de diferente pendiente y longitud.


La segunda se da a partir del registro de las losas existentes del estacionamiento y la reconstrucción de la topografía originaria. Las losas entendidas ahora como una suerte de nueva “roca madre” entran en relación con un manto de sustrato que reconstruye los niveles originales de la ciudad. Esto habilita zonas de mayor o menor profundidad lo que determina el crecimiento de distintas especies vegetales. Esto operación configura una nueva plaza vinculada continuamente con su perímetro sin la aparición de grandes desniveles y al mismo tiempo dispone un nuevo suelo, de profundidades variables, donde crecerá una nueva naturaleza para la ciudad.


La tercera y consecuente con las dos anteriores, es la del nacimiento de una nueva naturaleza urbana, espontánea y libre. Un nuevo manto vegetal, compuesto por especies exóticas y nativas, adaptadas a las nuevas condiciones edáficas artificiales. A su vez, se conservan la mayor parte de las especies arbóreas históricas y se aumenta la masa vegetal considerablemente. Este nuevo ecosistema urbano, funciona de manera independiente al común de los espacios públicos: de alto valor ecológico como “parche” en el aumento de la biodiversidad y funcionamiento en red con otros; en lo sustentable, de mínimo a nulo mantenimiento, uso de agua y aportes artificiales. En términos sanitarios, el tipo de comunidades vegetales funcionarán como reguladores de la temperatura y la polución en la zona. Por último, este tipo de praderas en estado de sucesión y crecimiento evolutivo, requieren de mínimos presupuestos para su implementación.


Proyecto: Ana Smud + IR Arquitectura+ Bulla

Imágenes: MAPA

Ubicación y año: Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. 2017

Info

Plaza Houssay

Plaza Houssay


La plaza Houssay al día de hoy no cuenta con una identidad definida que le dé un carácter particular dentro de las centralidades con que cuenta la ciudad. Es una plaza donde la apropiación vecinal es casi nula contando con un bajísimo uso recreativo de la población local.


Pensamos que la posibilidad de apropiación de un ámbito público está dada, entre otras cosas, por la calidad de su oferta de espacios con programa específico y de espacios indefinidos. En este sentido, la decisión es mantener en su posición dentro del predio a todos los programas con buen funcionamiento: canchas para la práctica de deportes, juegos para chicos, capilla San Lucas, espacio para feriantes, campus BA, paradas de colectivos y estación de subte. Un cambio significativo es la inversión de la lógica entre la  plaza seca y los canteros. La propuesta es disponer un gran colchón vegetal en el que se inscriben cuadriláteros de piso seco interconectados.  A este sistema se le agregan 3 elementos que definen el nuevo rumbo de la plaza y que se ubican en el espacio ganado a los subsuelos de estacionamiento:  el paquete gastronómico, el paquete cultural, y el Ágora. Esta operación de escala metropolitana pretende generar nueva centralidad o, en todo caso, recalificar una centralidad preexistente que hoy no cuenta con una clara definición identitaria.


La operación de paisaje se define a partir de tres aproximaciones con la naturaleza y el territorio.

La primera, parte de una relectura de la topografía y paisaje originario donde se inserta la actual plaza. Esta topografíade barranca interna en declive hacia un valle, constituye el primer registro sobre la fisiografía: nos encontramos con un polígono en desnivel con cuatro lados de diferente pendiente y longitud.


La segunda se da a partir del registro de las losas existentes del estacionamiento y la reconstrucción de la topografía originaria. Las losas entendidas ahora como una suerte de nueva “roca madre” entran en relación con un manto de sustrato que reconstruye los niveles originales de la ciudad. Esto habilita zonas de mayor o menor profundidad lo que determina el crecimiento de distintas especies vegetales. Esto operación configura una nueva plaza vinculada continuamente con su perímetro sin la aparición de grandes desniveles y al mismo tiempo dispone un nuevo suelo, de profundidades variables, donde crecerá una nueva naturaleza para la ciudad.


La tercera y consecuente con las dos anteriores, es la del nacimiento de una nueva naturaleza urbana, espontánea y libre. Un nuevo manto vegetal, compuesto por especies exóticas y nativas, adaptadas a las nuevas condiciones edáficas artificiales. A su vez, se conservan la mayor parte de las especies arbóreas históricas y se aumenta la masa vegetal considerablemente. Este nuevo ecosistema urbano, funciona de manera independiente al común de los espacios públicos: de alto valor ecológico como “parche” en el aumento de la biodiversidad y funcionamiento en red con otros; en lo sustentable, de mínimo a nulo mantenimiento, uso de agua y aportes artificiales. En términos sanitarios, el tipo de comunidades vegetales funcionarán como reguladores de la temperatura y la polución en la zona. Por último, este tipo de praderas en estado de sucesión y crecimiento evolutivo, requieren de mínimos presupuestos para su implementación.


Proyecto: Ana Smud + IR Arquitectura+ Bulla

Imágenes: MAPA

Ubicación y año: Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. 2017

< Volver