Puertos es una ciudad de 2500 hectáreas en el partido de Escobar, Provincia de Buenos Aires. Una ciudad nueva en la cual Bulla viene construyendo un nuevo imaginario del paisaje suburbano “activo, ambiental y cultural”. Un laboratorio pragmático sobre cómo repensar la vida atmosférica en consonancia con las personas y la ecología latente. Dentro de esa nueva urbanidad irrumpe con un nuevo hito cultural: el nuevo museo Malba Puertos. Un museo suburbano y público, que contiene seis salas, tres interiores y tres exteriores, una tienda y un café. La arquitectura la desarrolló Juan Herreros junto a Torrado arquitectos y Bulla estuvo a cargo de pensar las tres salas exteriores a partir de la idea de Leandro Chiappa de “inventar un bosque” en medio de esta ciudad. Juan, por otro lado, imaginaba un bosque como si “siempre hubiese estado allí”.
El proyecto se define como un friso vegetal de ciento cincuenta metros que se cola entre los edificios, dialoga y es parte de una operación urbanística. Un lleno, un alisal artificial, que contiene tres salas genéricas y flexibles de 300, 200 y 115 m2 vinculadas a través de un sistema de pasarelas flotantes metálicas. Un recorrido que permite integrarse con la futura vida urbana a la vez que con las otras salas. Es peatonal y permite ser parte de una nueva experiencia de fluir, al menos por un instante.
Cada sala soporta hasta 3 toneladas abiertas a recibir diversas actividades culturales, con diversas capacidades e intimidades. Incluso, funcionan como tres salas independientes. Diseñamos un sistema modular de solados monolíticos con juntas de aluminio que permitirían iluminar desde abajo el claro en el bosque. Cada pasarela flota apoyada en una viga longitudinal. Un emparrillado galvanizado nos permite caminar conscientes de lo que existe debajo nuestro: el suelo que habitamos. Las pasarelas, son piezas autónomas que apenas se acercan al volumen de la sala.
Este Museo Bosque combina desde una mirada urbana del espacio público hasta la mirada eco sistémica y ambiental de un futuro posible. Un futuro donde ciencia y creatividad colaboren por un mismo objetivo, donde la investigación es parte clave de nuestros procesos de innovación, y donde el paisaje retoma su rol protagonista en las ciudades: re inventar la vida espacial que existe entre el suelo y el cielo.