La Reserva de Puertos se establece como un espacio fundamental para la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento de ecosistemas culturales Al proteger hábitats, no sólo se preserva el patrimonio natural, sino que también se generan oportunidades para la educación, la investigación y el esparcimiento deportivo.
Además, es una de las reservas más extensas de la región, situada a 8 km del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos (4,500 ha) y a 10 km de la Reserva de Biosfera Delta del Paraná (90,000 ha). Su ubicación estratégica, en la cuenca del Río Luján, potencia su conectividad territorial.
Con unas dimensiones de 6 km de longitud y 100 m de ancho, la reserva refuerza su carácter de corredor biológico y ofrece la oportunidad de crear un circuito atractivo para los visitantes promoviendo la interacción entre las personas y su entorno, con un fuerte enfoque en la educación ambiental que resalta la riqueza de este ecosistema, así como actividades artísticas que enriquecen la experiencia durante el recorrido.
La Reserva está compuesta por una mezcla de vegetación silvestre, tanto nativa como exótica. Históricamente, ha tenido un uso productivo, albergando sistemas de forestación y silvopastoreo típicos de la región baja del Delta del Paraná, lo que ha llevado a la proliferación de especies exóticas como casuarinas, taxodium, álamos, sauces híbridos, ligustros y plátanos. Debido al carácter invasor de algunas de estas especies, se proyecta un sistema de parches de regeneración con vegetación nativa en tres etapas a lo largo del corredor. En la primera fase, se plantan parches cada 500 m, luego cada 200 m, hasta lograr una continuidad completa en el trayecto. Entre las especies nativas propuestas para este proyecto se encuentran el ceibo, sauce criollo, chal chal, ceibillo, oreganillo, sarandí colorado, timbó, anacahuita, curupí, aliso de río, canelón, laurel de río, palo amarillo, blanquillo, bugre, tembetarí y mataojo, todas seleccionadas para fomentar el uso de especies autóctonas del Delta e Islas del Paraná.
Una promenade que abarca las distintas unidades de paisaje del Delta, el recorrido por la Reserva se organiza en etapas a lo largo del trayecto. El acceso formal se realiza a través del portal de Puertos, donde una pasarela inmersa en la vegetación conduce a la primera Folie, punto de partida del recorrido guiado por el guardaparques, quien organiza charlas en el sitio.
Desde este punto, se despliegan equipamientos destinados a diversos usos en la costa del Río Luján y en los espacios buffer entre la Reserva y Puertos. Además, el programa de arte de Puertos se extiende hacia la Reserva: la segunda Folie se implementa como centro de interpretación, donde se pueden desarrollar actividades en conjunto. En este espacio, se exhibe la obra de la artista Irene Kopelman, quien realiza una recolección de especies nativas para la misma.